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El escándalo de corrupción en las Fuerzas Militares Colombianas

Por: Dr. Dairo William Chaves G. - Director del Periódico

Nuevo Periódico

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Foto Archivo Colprensa


El ministro de Defensa de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, justo antes de que la revista Semana publicara nuevos hallazgos de "perfilamientos" a periodistas, políticos y representantes de Organización No Gubernamental, ON’s, anunció que 11 militares fueron retirados de la institución tras conocerse denuncias sobre seguimientos a periodistas y políticos.


En dos documentos del Ministerio de Defensa, con fecha del 1 de mayo, se retira del servicio activo a estos militares:

Mayor Eduardo De La Torre Díaz

Mayor Hernán Rolando Villamil Ortegón

Mayor Mauricio Quintero Arias

Coronel Juan Pablo Prado Torres

Coronel Julio Tobías López Cuadros

Coronel Helmont Rene Ramos Naranjo

Coronel Milton Eugenio Rozo Delgado

Coronel Hugo Armando Díaz Hernández

Otro oficial que se sumaría a la lista sería el mayor Juan Guillermo Hernández Fuentes.

Además, dos comandantes de inteligencia y contrainteligencia del Ejército. Se trata del general Eduardo Quiroz Chaparro y el general Gonzalo Ernesto García Luna, que pidió su retiro voluntario.


El general Quiroz hasta mediados del año pasado se desempeñó como jefe del Comando de Apoyo de Contrainteligencia (CACIM) y tiene una investigación disciplinaria por la Procuraduría por una posible extralimitación en sus funciones de inteligencia al interior de la institución.


Por su parte, el brigadier general Gonzalo Ernesto García Luna ingresó a la jefatura del Departamento Conjunto de Inteligencia y Contrainteligencia en diciembre del año anterior y, aunque no se conoce ninguna actuación disciplinaria en su contra ni las motivaciones por las que pidió la baja, sí llama la atención su solicitud en medio del escándalo que hoy toca la inteligencia militar.


Entre las víctimas, dice Semana, están el director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco; el corresponsal de la National Public Radio, John Otis; el del Wall Street Journal, Juan Forero; el fotógrafo Stephen Ferry; las periodistas de Time, Lynsey Addario y de Noticias Caracol, María Alejandra Villamizar, la directora de RCN Radio, Yolanda Ruiz; el director de Univisión, Daniel Coronell; el subdirector de Noticias Uno, Ignacio Gómez; la editora de la Unidad de Datos de El Tiempo, Ginna Morelo; así como periodistas de La Liga Contra el Silencio; miembros del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y de sindicatos como la Confederación General de Trabajadores (CGT); entre muchos otros. En varios casos, las "tareas especiales" fueron más allá de perfilamientos y el Ejército, asegura la publicación periodística, incluso intentó averiguar quiénes eran las fuentes de los comunicadores.

Asimismo, en los más de 130 perfilamientos que denuncia Semana hay carpetas de figuras políticas de la oposición como los senadores Gustavo Bolívar, Angélica Lozano y Antonio Sanguino. Pero, según la publicación periodística, también fue objeto de estos seguimientos el exviceministro de Defensa Jorge Mario Eastman. El nombre llama la atención porque según La Silla Vacía Eastman intermedió en Semana para que se engavetara la investigación por las directrices que regresarían la política de "falsos positivos", artículo que finalmente publicó The New York Times.


Si bien el caso se ha enfocado principalmente en el tema del desvío de recursos, la realidad es que esta investigación tiene un aspecto mucho más complejo. Como lo reveló SEMANA, los responsables usaron parte de esa plata para comprar equipos, entre ellos uno conocido como Wifi Pineapple. Llamado por los militares “la piña”, este aparato tiene varias capacidades y alcance. Quien la opera puede engañar a los usuarios de una red wifi y hacerles creer que se conectan a las redes de sus casas u oficinas, cuando en verdad lo hacen con otro dispositivo del mismo nombre de las redes suplantadas que supervisa, intercepta e incluso modifica el tráfico entrante y saliente. Eso incluye sistemas de mensajería como WhatsApp, entre otros.


Varias de estas famosas piñas quedaron en manos de los organismos de investigación. Un análisis forense realizado por expertos permitirá recuperar todo lo que hicieron con ella. Se podrá determinar a cuáles redes wifi se ‘colgaron’, qué información obtuvieron y de quiénes dentro y fuera de Colombia. Esto permitirá determinar quiénes pudieron haber sido objeto de ese espionaje ilegal. Oficialmente, algunos de los involucrados negaron esas actividades, pero a nivel informal ya varios han reconocido que en efecto utilizaron esas capacidades técnicas para espiar a personalidades e incluso para suministrar esa información y otra de carácter reservado a miembros de campañas políticas.


No menos complejo resulta que varios de los militares envueltos en esta trama también han reconocido que acudieron a otras acciones non sanctas. “Usted no sabe lo fácil que es chuzar un teléfono. Es muy sencillo y acá en Colombia se consiguen esos equipos. La gente dice que oye un eco, etcétera, pero le aseguro que lo puedo interceptar y nunca se va a dar cuenta”. Este revelador testimonio en poder de SEMANA proviene de uno de estos militares, que terminaron contando cómo usaron estos aparatos para realizar lo que en Colombia se conoce popularmente como chuzadas.

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