top of page
100-latino-insignia-stamp-isolated-450w-
esxtra con sombra.png
  • Facebook - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco

Breve Reseña Histórica del Municipio de Iza, Boyacá

Por: Robinson Leandro Salamanca Rincón

Ubicación Geográfica

El municipio de Iza está situado a 5º35’40’ de latitud norte, a 1º4’10’ de longitud en relación al meridiano de Bogotá y a 72º59’ de longitud occidental con relación al meridiano de Greenwich. Se encuentra a 2550 m.s.n.m. y tiene una temperatura promedio de 12 - 15°C.

Además de la cabecera municipal, lo conforman 7 veredas: Agua Caliente, Busagá, Carichana, Chiguatá, San Miguel, Toquilla y Usamena. Se localiza en el piedemonte de la Cordillera Oriental, en el departamento de Boyacá.

Iza es uno de los 13 Municipios que forman la Provincia de Sugamuxi, costado sur. Limita al norte con Firavitoba y Sogamoso; al sur con Cuítiva; al occidente con Pesca y al oriente con Sogamoso.



iglesia-iza-colombia
Vista lateral Iglesia Iza, Boyacá, Colombia


Iza, Municipio, de Sexta Categoría a nivel Departamental y Nacional, tiene una extensión de 34 km2, una población de población 2.373 habitantes y se encuentra a 225 km de distancia de la Ciudad de Bogotá, 90 km de la Ciudad de Tunja y 15.5 km de la Ciudad de Sogamoso.

Aspectos Característicos

Iza se caracteriza por su arquitectura de tipología colonial, a partir de una técnica que combina lo nativo con lo español. Los materiales básicos son el adobe, elaborado a partir de tierra; cubiertas en teja de barro cocido y puertas, ventanas y columnas en madera. Casas que en su mayoría son enclaustradas, es decir, con un patio interno. También, es común un pequeño corredor a la entrada, llamado “zaguán”.

Llama la atención que las calles de Iza no siguen un trazado en cuadrícula, como sería lo usual, sino que se establecen ligeramente curvas, convergiendo en la plaza central. Esto se debe a que en el municipio se conservó el trazado del pueblo nativo original, sobre el cual se edificaron las casas que hoy se encuentran y que, en promedio las más antiguas fueron edificadas entre los años 1650 y 1750.

En este panorama de una arquitectura particular, sobresale su entorno natural. El poblado se encuentra en medio de un espacio geográfico conocido como el Valle Nido Verde, rodeado de altas montañas y surcado por el río Tota. El nombre de “Nido Verde”, fue dado en el año 1851 por el humanista Manuel Ancízar, primer rector de la Universidad Nacional de Colombia. Ancízar registró este nombre en su obra “Peregrinación de Alpha (pronunciado Alfa), por las Provincias del Norte de la Nueva Granada en 1850 y 1851”.

Dicho libro fue el resultado escrito de los estudios que se hicieron en el marco de la Expedición Corográfica, 1851-1853, que en su momento dirigió el geógrafo italiano Agustín Codazzi, con el propósito de conocer mejor las poblaciones y riquezas naturales del país, además de levantar el primer mapa que se tuvo de Colombia, ya como república soberana e independiente en el siglo 19.

En el año 2006, los arquitectos Mariana Patiño Osorio y Rubén Hernández Molina, en Convenio del Municipio de Iza con la Universidad Piloto de Colombia, publicaron el libro titulado “Iza, las Casas de Adobe”, en que contiene el inventario de cerca de 80 de estas casas, establecidas sobre las 39 manzanas del municipio. Hoy en día este es un documento imprescindible para el conocimiento de las técnicas constructivas típicas de Iza.

Aspectos Históricos

Iza, es un poblado anterior a la conquista española y por lo tanto tiene raíces en las culturas nativas que poblaron el territorio hoy conocido como meseta “cundi - boyacense”. Según los estudios arqueológicos realizados hasta el momento, los vestigios de su ocupación pueden abarcar más de 10 siglos antes de Jesucristo y respecto a su poblamiento primario, los hallazgos datan del periodo “Herrera”, anterior al periodo propiamente Muisca, entre uno o dos siglos antes de nuestra era.

En este sentido, al definir el término “Iza”, debemos tener en cuenta no sólo su traducción literal, sino su significado o interpretación de acuerdo al pensamiento ancestral, diferente a la simple definición de un criterio propio de la cultura occidental. La palabra “Iza” es de origen nativo y en lengua muisca, proviene de los vocablos “Ie” y “Za”, literalmente espacio de la noche, de lo espiritual. Según nuestras autoridades del cabildo muisca en Boyacá, Iza se interpreta como “Tierra de Sanación”, porque es sitio donde nos liberamos, nos sanamos de todo aquello que nos enferma, como individuos y como comunidad.

Iza, por ser precisamente de ancestro indígena, posee riqueza arqueológica. En el área del municipio se han hallado distintos restos materiales que testimonian la presencia del grupo humano que lo habitó anteriormente. Las investigaciones adelantadas por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, ratifican la autenticidad de tales hallazgos, especialmente de elementos utilizados en la preparación de alimentos como piedras de moler, o en el tejido del algodón, como husos y torteros. En particular sobresalen los petroglifos o grabados en piedra, en el sector de Usamena. “Los petroglifos son marcadores del territorio, su cara mira hacia la laguna de Tota, como si estuvieran indicando el camino de Bochica86. Se representan figuras humanas con los brazos levantados, en grupo de seis, o de dos por cada piedra”. Fase II. PEMP Iza, Boyacá.

Con la llegada de los conquistadores a Iza en el mes de julio del año 1537, el poblado entró a formar parte de los territorios expuestos al sistema colonial que estos impusieron. Bajo el régimen de la Encomienda, el poblado fue asignado a funcionarios fieles a la Corona Española, quienes a cambio del pago de un impuesto, tenían a su cargo los nativos en cuanto a defenderlos, garantizar su adoctrinamiento en la fe católica, y repartirles solares. Ellos por su parte debían pagar al encomendero con servicio personal, algo que poco después de abolió y entonces pagaban su tributo en oro, mantas, maíz y frutos, o en dinero cuando podían hacerlo.

Teniendo presente que el pueblo de Iza ya existía a la llegada de los colonizadores europeos, la fundación hispánica se da el 14 de julio de 1595, a través del oidor Andrés Egas de Guzmán, quedando constituido como “pueblo de indios”. En esta fecha formalmente termina el periodo de la conquista y comienza el periodo colonial, cuando ya los naturales son sometidos a las leyes emanadas desde España. En este proceso histórico conocido como “colonial”, si bien se tuvieron aportes importantes traídos desde Europa, igualmente se vivió una desarticulación de la cultura nativa; la que, hoy, se debe revalorar como parte de la identidad cultural territorial.

Posteriormente con el llamado Grito de Independencia el 20 de julio de 1810, y obtenida luego la independencia definitiva con la Batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819, Iza entra al periodo republicano hasta el presente.

Bochica

Bochica representa la suprema deidad para la Cultura Muisca. Su presencia en esta región se remonta al origen de los tiempos y de los grupos humanos ancestrales que la poblaron. La noticia de su realidad la confirman los cronistas españoles del siglo 17 que escribieron sobre su historia, a partir de los relatos tomados a los propios nativos. Cuentan ellos que Bochica fue el Dios que con su cetro de oro rompió las rocas que contenían las aguas en el área del Tequendama, hoy departamento de Cundinamarca, y permitió que esa tierra se desecara y se facilitara cultivarla, habitarla y en general para que pudieran vivir en comunidad y desarrollar su quehacer y su cultura.

Bochica, cumplida su primera tarea en el Tequendama, emprendió un recorrido en dirección sur - norte, desde la sabana de Bacatá hacia el lago de Tota, pues para ellos el agua, así como las piedras, las montañas y la naturaleza tenían un contenido sagrado. En su caminar, iba dejando huella y marcó de esta manera el territorio Muisca, el que fue básicamente el llamado altiplano cundi boyacense. A su paso, predicaba más con su ejemplo que con su palabra. Enseñó no sólo a cultivar la tierra, a hacer sus viviendas, oficios diversos como la preparación de los alimentos y a utilizar las plantas con fines medicinales. Instruyó en especial en principios morales y normas de vida que garantizaron el fortalecimiento y la permanencia de la Cultura Muisca, de la cual hoy somos sus descendientes y representantes contemporáneos.

Las normas de vida que Bochica predicó tenían que ver con el no matar, no robar, no mentir, y no estar ociosos. También se atendía el respeto a los demás, en particular a los de mayor edad y a aquellos que se dedicaban a la salvaguarda de sus fronteras. Estos principios son en realidad la base del Código de Nemequene, cacique o Zipa de Bacatá, en la compilación considerada una de las primeras manifestaciones del derecho en la América anterior a la conquista europea.

Bochica tuvo especial cuidado en que se aprendiera el tejido en algodón, pues era un oficio en el cual se ocupaban todos los miembros de la familia, cada uno en una actividad en particular. Bien fuera desde su preparación o en el lavado, hasta el hilado final en distintas prendas para cubrirse y protegerse del clima frío. De estos tejidos, las mantas por ejemplo, dieron origen al nombre de Boyacá, “tierra de las mantas”, las cuales también empleaban en el intercambio con grupos de otras regiones, por productos y frutos propios de sus respectivas regiones.

Con el paso del tiempo y la llegada de la llamada conquista y colonia española, cuyos emisarios trajeron entre otros, las ovejas, se hizo común el tejido que combina la lana con el hilo, obtenido del algodón. Es así como Boyacá, y sobre todo esta región, la Provincia de Sugamuxi, se ha hecho célebre por su habilidad en este quehacer artesanal, heredad de nuestro dios Bochica. Para que nuestros antepasados no olvidaran sus enseñanzas, este Dios civilizador dejó en su recorrido, pinturas sobre algunas grandes rocas, para que las copiaran y las reprodujeran en el decorado que debían hacer en sus prendas.

Bochica pasó a Iza, y aquí mismo, sobre una gran colina al oriente, estableció la morada de sus últimos días en estas tierras. Allí vivió en una oquedad conocida hoy como “La Cueva de Bochica”, lugar a donde acudían los caciques, los “mamos” o sumos sacerdotes muiscas, para recibir de él, consejos y prédicas destinadas a orientar y garantizar la convivencia y la armonía entre las distintas comunidades nativas. Relatan las crónicas que Bochica, luego de considerar cumplida su misión de dar orden a los pueblos, descendió al lecho del río y en una piedra dejó impresa la huellan de su pie peregrino, para elevarse luego al cielo en medio de una nube.

El recuerdo del Dios Bochica es permanente en el imaginario popular, se le tiene presente sobre todo porque fue él quien nos dejó en herencia el oficio de los tejidos. Con el correr de los tiempos ha sido una verdadera industria que nos ha dado ocupación y como medio de subsistencia a todos los hogares en Iza.

El Divino Salvador de la Piedra Milagrosa de Iza

Iza, de acuerdo a su significado como “Tierra de Sanación”, guarda un especial contenido espiritual. De esta manera, así como fue escogida por el Dios Bochica como su último refugio, desde la Cultura Muisca; también fue el sitio en donde tuvo lugar la aparición milagrosa de la imagen del rostro de Jesús, coronado de espinas, impresa en una pequeña piedra, conocida en la tradición católica como El Divino Salvador de la Piedra Milagrosa de Iza.

Según la versión conservada en el archivo parroquial, esto aconteció el 23 de abril del año 1748. En esta fecha, fray Agustín Camacho, el religioso encargado de la capilla doctrinera salió en horas de la mañana hacia una pequeña vivienda ubicada al oriente del poblado con el propósito de visitar a María Candelaria Cerón, quien estaba enferma de los ojos. Ya en el camino, observó a su derecha una pequeña piedra que parecía desprender resplandores de luz. Recogiéndola, la guardó en su pecho y volvió a sacarla ya estando en casa de la enferma y allí mismo todos coincidieron en afirmar que se trataba de la imagen del Divino Salvador.

Poco después enfermando el propio fraile, decidió encenderle una vela y hacerle un pequeño altar en su habitación. Fue así como sanó y luego consultando a su superior, fray Francisco de Calvo, para que se autorizara darla en culto, éste no lo permitió por considerar que la imagen no era lo suficientemente clara. Sin embargo, al año siguiente, en 1749, de nuevo a su vista, patentizó la revelación y dió la autorización para rendir culto.

Desde ese entonces, la veneración a la imagen crece día por día, y se conserva en una custodia especial en el templo. Desde su divina revelación es considerado como el patrono religioso del Municipio de Iza. En su honor se celebran dos fiestas anuales: 23 de abril y último viernes de Agosto.

Está ubicado en El Templo Parroquial del Divino Salvador de Iza, el que, en sus comienzos fue Capilla Doctrinera, edificada por la comunidad Franciscana en el año 1671, con el propósito de adelantarse la evangelización católica en estas tierras. “En 1676, por ejemplo, está el testimonio del padre Juan Martínez de Estrada “de la orden de mi padre San Francisco procurador general de esta provincia (…) cura doctrinero del pueblo de Isa encomienda de don (…) de Belandia Manrique”25, afirma que desde 1673 el pueblo no tiene iglesia…“porque la que tenía estaba muy maltratada y era de paja”26, que aunque se embargaron las demoras de la encomendera y que se pregonó la obra, no hubo quien hiciese postura. Además que en 1675 se incendió y “aunque se socorrió la dejó tan maltratada que fue necesario que dicho doctrinero la derribase toda y dejase solamente tres varas de hueco en que está el altar mayor con el Santísimo Sacramento y pila bautismal”.27

Añade que los indios sí han acudido a la construcción y que tienen ya la mayor parte de los materiales necesarios:

“(…) la obra va en tan buen estado que tienen sacada de cepa toda la capilla mayor y lo demás del cuerpo de la iglesia, abiertos los cimientos, trabajando con tanto fervor que tienen labradas doce mil tejas y otros tantos ladrillos y para coser otra tanta cantidad y estando en este fervor y para ir doce leguas de distancia al monte por las maderas se irá retardando todo”.”. Fase II PEMP Iza, Boyacá.

Por un movimiento sísmico ocurrido hacia 1930, “En 1937 el templo es objeto de una drástica intervención. Al lenguaje colonial preexistente se le sobrepone el lenguaje neoclásico que incluyó la construcción de la torre del campanario en su costado norte, la construcción de una fachada con frontón triangular de remate, recubrimiento en imitación piedra y reemplazo de la puerta principal,47 según plano firmado en Leiva por el arquitecto Hugo Orjuela. Se conservó el muro de la espadaña en el costado sur, único remanente de la fisonomía de la fachada colonial. El volumen del templo también fue objeto de modificaciones. El presbiterio original pasó a ser el crucero, centro de un transepto que se forma por la antigua sacristía más una capilla que le fue adicionada. El nuevo presbiterio se forma con la construcción de una ampliación de la nave, cambio que se hace evidente al observar el exterior del templo, por los materiales y las técnicas constructivas empleados. A su vez la nave única original del XVII fue aumentada en su altura, con “ladrillo recocido sobre los muros de adobe”48 y reemplazada su techumbre”.” Fase II PEMP Iza, Boyacá.

Algunos Personajes a resaltar

RICARDO DE LA PARRA. Iza – Boyacá Noviembre 1815 - Envigado - Antioquia 1873. “Sus padres D. Juan Francisco y Dª Ana Gregoria Díaz. Sobrino del Dr. N. Parra, quien era protector infatigable de la familia y cura de Iza en ese entonces. Desde muy niño fue llevado a Bogotá para recibir una esmerada educación. La guerra de la independencia cobijó su juventud. Terminada su primaria, ingresó al Colegio Nuestra Señora del Rosario, en donde hizo el curso llamado filosofía, allí se destacó por su inteligencia, aplicación al estudio, por sus arrebatos de argumentación y giros de perceptibilidad. Luego entro a tareas de Facultad Mayor, como se decía en ese tiempo y estudio medicina y derecho patrio, obteniendo sus grados en ambas materias entre los años 1837 y 1838. Colaboró en periódicos como El Joven. Fue congresista y militar y participo en las guerras civiles de mediados del siglo XIX. Introdujo en Colombia las ideas de Benjamín Bentham. Escribió varias obras, entre ellas: La guirnalda de Julia, Cinco piezas en verso, Poesías, Carta sobre filosofía moral y Memoria sobre el tratamiento nacional y eficaz de la elefantiasis de los griegos.”

Extraído del libro: “Recuerdos de un viaje de Medellín a Bogotá” de Manuel Uribe Ángel. Editorial Universidad de Antioquia. Narrativa/Patrimonio.

La atribución de rasgos animales a los enfermos de lepra con el término de facies leonina será característica del saber médico, aún en el siglo XX.98. En un tono tan patético como el de Carda, el médico Ricardo de la Parra publicó en 1868 un complicado estudio sobre elefantiasis, escrito en un lenguaje bíblico lleno de execrables imágenes literarias, donde evocaba a la enfermedad como "el mal hercúleo", "primogénito de la muerte" y "rey de los espantos".”.

Extraído de: Batallas contra la Lepra: Estado, Medicina y Ciencia en Colombia. Obregón Torres, Diana.

LUIS PATIÑO CAMARGO (1871-1978).

“Nacido en Iza, población cercana a Sogamoso, se graduó de bachiller en el Colegio Mayor del Rosario en Bogotá y estudió Medicina en la Universidad Nacional donde se graduó en 1922. Desde muy joven mostró gran interés por las técnicas bacteriológicas y de laboratorio clínico, en ese entonces en pleno surgimiento, y se vinculó desde 1918 al recién creado Laboratorio Samper Martínez, germen de nuestro futuro Instituto Nacional de Salud. Allí desarrolló su tesis de grado que vino a dar fin a una polémica vigente desde finales del siglo XIX, sobre la existencia o no del tifo exantemático en Bogotá que para muchos era sólo una forma hipertóxica de la fiebre tifoidea: su impecable demostración de la rickettsia como agente etiológico estableció claramente el diferente origen de las dos enfermedades.”

Tomado de:

JOSE SERGIO CAMARGO PINZÓN

“Militar y político boyacense (Hacienda Usamena, Iza, diciembre 26 de 1832 - Miraflores, septiembre 27 de 1907). El militarismo colombiano de la segunda mitad del siglo XIX presenta un tipo de militares-abogados, partidarios de la consolidación nacional, el orden y el respeto a las leyes, formados en un ambiente de guerras civiles, polémicas entre liberales y conservadores, centralistas y federalistas, clericales y anti-clericales, radicales y tradicionalistas. Uno de estos militares-abogados fue Sergio Camargo Pinzón, hijo de Simón Camargo y de Ignacia Pinzón Suárez. En la década de los cuarenta, la familia Camargo Pinzón vivía en su finca Gotua, en el cruce de caminos que conducen a Iza, Firavitoba, Pesca y Sogamoso. Sergio Camargo hizo sus estudios en el Colegio de San Bartolomé, donde recibió el título de Abogado, en el año 1852. Durante sus años estudiantiles, la Nueva Granada vivía un ambiente romántico y social. En diversas ciudades del país, comenzaron a aparecer las sociedades democráticas, organizadas por obreros y por la juventud. En Bogotá, los jóvenes granadinos de ideas avanzadas se reunieron alrededor de la Escuela Republicana, donde se formaron Sergio Camargo, Salvador Camacho Roldán, Santiago y Felipe Pérez, José María Samper, Felipe Zapata, José María Rojas Garrido y otros coetáneos que integraron la llamada Generación de los Radicales. La época preconizaba cambios drásticos en las instituciones existentes, se planteaba la necesidad de medidas radicales para conseguir el mejoramiento de las condiciones sociales y económicas. Políticamente, el Radicalismo que influyó en las ideas y actitudes del joven jurista Sergio Camargo, se inclinó a apoyar los movimientos que sostenían la libertad de expresión, la libertad de opinión y la libertad religiosa. Los radicales se manifestaban propensos a despreciar el autoritarismo, las dictaduras, el orden impuesto con rigor y los convencionalismos. Lucharon por el establecimiento del Estado laico, la separación entre Iglesia y Estado, la escuela laica gratuita y obligatoria, el sufragio universal y las libertades. Camargo, formado en un colegio tradicional como el de San Bartolomé y en un ambiente revolucionario radical, inició sus actividades como jurista en Sogamoso, donde fue nombrado juez. Su actividad política comenzó en 1857, cuando participó como vicepresidente en la asamblea constituyente de Boyacá, que dio las bases para la Constitución estatal. Ese mismo año, durante la presidencia provisional del general Santos Gutiérrez, fue secretario de Gobierno del Estado de Boyacá, y en 1862, fue presidente de ese estado, cargo que ocupó hasta el 30 de noviembre de 1865. Durante su administración, le correspondió la desamortización de bienes de manos muertas, la extinción de algunas comunidades religiosas en Boyacá, la organización de la penitenciaría de Tunja, la fundación de escuelas públicas y cárceles municipales. Se interesó por la construcción de caminos, entre ellos, el de Sogamoso a Casanare, el camino a las minas esmeraldíferas de Chivor y otras obras para el progreso de Boyacá. Cuando culminó su obra gubernamental en el Estado de Boyacá, Camargo ocupó la rectoría del Colegio de Boyacá, el alma mater de la cultura boyacense.. Era costumbre en los años del Radicalismo, que este plantel, donde se han formado las generaciones boyacenses, lo regentaran altas personalidades boyacenses del gobierno estatal o nacional, o escritores de talla nacional. En los años posteriores, Camargo ocupó diversos cargos en la administración y en la política. En 1868 fue secretario de Guerra y Marina en la presidencia del general Santos Gutiérrez, y en 1871, jefe de la Guardia Nacional. En 1876 fue elegido senador de la República por Boyacá y nombrado segundo designado a la Presidencia de la República. Posteriormente, en 1877, tomó posesión como presidente de la República, entre el 19 de mayo y el 13 de agosto de 1877, en reemplazo del presidente titular, Aquileo Parra, quien había pedido una licencia por motivos de salud. En su corto gobierno, Camargo se distinguió por su espíritu conciliador y prudente, que le dio fama como "presidente de la paz". Le correspondió decretar un armisticio total para lograr la conciliación y la hermandad de los colombianos, aunque algunos de sus copartidarios no estuvieron de acuerdo con el armisticio y las medidas pacifistas, principalmente ante los brotes rebeldes de los derrotados en la guerra. Camargo tenía una idea frentenacionalista para alcanzar la paz en Colombia, consideraba que para llegar a la paz, se necesitaría de la concurrencia de todos los partidos, asegurada en la Ley Fundamental. Después de su gobierno, fue designado diplomático en Europa para fortalecer las relaciones con Alemania, Francia, Gran Bretaña y el Vaticano.”

JOSE RAFAEL FRANCISCO MAMERTO CAMARGO BECERRA (Iza, 1858-Bogotá 1926)

Presbítero, poeta y escritor Rafael María Camargo, (Iza, 1856 – Bogotá, 1926). Bajo el seudónimo de Fermín de Pimentel y Vargas, su principal obra la tituló “Escenas de la Gleba”, en la cual describe singulares situaciones de carácter costumbrista.

FRANCISCO CRISTANCHO CAMARGO (Iza, 1905 – Bogotá, 1977).

“Compositor, arreglista, trombonista y guitarrista nacido en Iza, Boyacá, el 27 de septiembre de 1905

Músico desde su niñez, a los ocho años ya tocaba instrumentos de cuerda y a los 10 musicalizó su primer poema. A los quince ingresó a la Banda Municipal de Boyacá y posteriormente perteneció a la del Tolima.

En 1922 se traslada a Bogotá donde combina su participación en la “Banda del Regimiento de Caballería Montada” con los estudios musicales en el Conservatorio Nacional que dirigía el maestro Guillermo Uribe Holguín, donde hace cursos avanzados de armonía, trombón y bombardino.

Su vinculación con el grupo de caballería montada hizo que tomara gran afición por la equitación, deporte que practicaba con gran destreza. Fue amigo de Pedro Morales Pino quien lo incorporó a su estudiantina como primera bandola. Con ésta y con un grupo de importantes artistas de la época viaja a España en 1929 en representación del gobierno nacional para actuar en la Exposición Ibero Americana de Sevilla. Terminada la misión todo el grupo se regresa a Colombia, pero Cristancho resuelve quedarse e ingresar al Real Conservatorio de Madrid para adelantar estudios avanzados sobre armonía, contrapunto, composición, instrumentación y dirección musical. Durante dicha permanencia es nombrado trombonista de la Orquesta del Conservatorio, así como trompetista de la Banda Nacional de España.

Terminados sus estudios en el Conservatorio de Madrid se vinculó a las Orquestas “Las estrellas negras” y la del alemán Mark Weber como primer trombón y con ellas recorre en largas giras la mayoría de los países europeos.

Cristancho regresa a Colombia en 1937 y organiza varias orquestas.

En 1947 el Presidente Mariano Ospina Pérez lo distingue con el nombramiento ad-honorem como Embajador de la Música Colombiana y en tal condición recorre varios países realizando una importante labor de difusión de nuestro folclore.

Como veremos seguidamente, Francisco Cristancho fue además de músico excelente y virtuoso ejecutante de los más diversos instrumentos, un prolífico compositor de hermosos temas en aires andinos colombianos. Estas son algunas de sus obras: “Bochica”, “Bachué”, “Pa’ qué me miró”, “Bacatá”, “Tequendama”, “Guatavita”, “Mi chatica”, “Tan matando un perro”, “Santafereña”, “Panoramas”, “Retoños”, “Ta’ juertón”, “Iza”, “Monserrate”, “Chía”, “Desde que se fué con otro”, “Tisquesusa”, “Torbellino de mi tierra”, “Festival chibcha”, “Lunares”, etc…

Sobreviven al maestro Cristancho Camargo dos hijos, excelentes músicos ambos, Francisco y Mauricio Cristancho Hernández.

Francisco Cristancho murió en Bogotá el 9 de febrero de 1977 causando un profundo duelo nacional y recibiendo el homenaje póstumo del Gobierno Nacional que expidió Decreto de Honores a la memoria del ilustre músico colombiano, firmado por el entonces Presidente Alfonso López Michelsen.”

Fuente: Universidad Sergio Arboleda

Escuela de Filosofía y humanidades

Departamento de música “Mauricio Cristancho”

En Iza, su tierra natal, se le rinde tributo con el nombre de la Plazoleta “Francisco Cristancho Camargo”, Escuela de Música “Francisco Cristancho Camargo” y Festival de Música Andina Colombiana “Francisco Cristancho Camargo”.

PEDRO ALONSO BOYACÁ FONSECA (Iza, 1935- )

Exponente del folclor y civismo local. Fue Secretario de la Alcaldía Municipal de Iza, Alcalde Municipal de Iza, Secretario del Juzgado Promiscuo Municipal de Aquitania, Juez Promiscuo Municipal Aquitania (E), Secretario del Juzgado Promiscuo Municipal de Iza, Secretario de Juzgado Promiscuo Municipal de Tutazá y Secretario del Juzgado Segundo Civil del Circuito de Sogamoso. Creó, junto con el Abogado y cívico Álvaro Díaz Gómez”, el Comité Cívico Municipal de Iza, a través del cual se conformó la Colonia de Izanos residentes en Bogotá. Integró el Grupo Cultural “La Corderita” de la Universidad Javeriana. En la década de 1980 conformó el primer grupo de música y danza del Municipio de Iza denominado: Grupo Folclórico “Francisco Cristancho Camargo”; con el que, además de incentivar la práctica del arte de la música y la danza folclórica nacional, representó a Iza en el Concurso del Pueblo más lindo de Boyacá y otros eventos de índole municipal y regional.

Autor de la letra y música del himno del Municipio de Iza, de la bandera y el escudo del Municipio de Iza, de la letra y música del himno del Colegio de Carichana, de la letra y música del himno de la Institución Educativa Técnica Sergio Camargo del Municipio de Iza. En su honor se creó la Escuela de Formación Artística y Cultural “Pedro Alonso Boyacá Fonseca”, mediante Acuerdo Municipal de Iza No 024 de Diciembre de 2016.

Iza, Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional- BIC

En el año 2002, el Poblado de Iza fue declarado Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional por el Ministerio de Cultura, mediante la Resolución No. 617 del 11 de abril. Entre los valores culturales, históricos y ambientales que dieron lugar a tal declaratoria, se tienen:

1. “Valores propios de la constitución material”

Punto referente a la técnica constructiva que caracteriza las edificaciones, levantadas en tapia pisada, bahareque, y adobe, pañetados con material orgánico pintadas a base de cal. Las cubiertas son de teja de barro y su estructura de madera. Estas técnicas y materiales son representativas de la arquitectura colonial, reconocida como patrimonio arquitectónico por el Estado y la comunidad académica.

2. “Valores de autenticidad”.

En Iza se han conservado aspectos relacionados con el emplazamiento urbano y la tipología arquitectónica. Su relativo aislamiento le ha significado mantenerse al margen de las tendencias urbanizadoras desbordadas, y le ha garantizado la conservación de su morfología.

3. “Valores de originalidad”.

La población de Iza cuyo origen se remonta a un asentamiento nativo sobre el cual se construyeron edificaciones de origen hispánico es un ejemplo singular de urbanismo y arquitectura en Colombia. Es comparable con otras fundaciones tan importantes en América como Cuzco, Perú, que igualmente conservó en gran medida el trazado indígena original. La articulación del trazado urbano de origen prehispánico con la arquitectura de origen colonial le confiere al poblado un alto valor de originalidad.

4. “Valores formales y estéticos”.

La traza de Iza muestra la posible conexión que existió entre lo que se puede denominar “pueblo indígena” y su posterior conformación a la imagen del Iza colonial actual, con la aplicación del estilo colonial en sus edificaciones y la introducción de conceptos fundacionales renacentistas, al localizar la iglesia en la manzana meridional con el altar en dirección al oriente y su fachada hacia la plaza.

5. “Representatividad cultural e histórica”.

a) Representatividad cultural.

La representatividad cultural del municipio de Iza, está soportada en el aspecto urbano como evidencia de la existencia cultural de un grupo humano, que no solo se manifestó a través del arte rupestre como elemento cultural, que hace “...parte de un patrimonio social, de un legado, de una herencia cultural...”, sino que también conservó rasgos distintivos a través de elementos tangibles como la traza urbana original de su asentamiento, que no pudieron ser borrados por la campaña urbanizadora del periodo Colonial.

El Valle “Nido Verde” fue una zona de importante desarrollo indígena, que a través de sus petroglifos y restos de arte utilitario, reflejan la fortaleza de su forma de existir y desarrollarse en un espacio. “Si bien éstos son objetos inertes, no lo son los procesos de repensarlos, revivirlos, o actualizarlos. Pero es esa fortaleza lo que permitió que su cultura trascendiera a través de elementos tangibles como su traza particular”. De otra parte, se mantienen vigentes las manifestaciones de la cultura regional tales como la artesanía y las festividades, lo que ha consolidado la unión de sus habitantes en torno del patrimonio cultural que representa el poblado.

b) Representatividad histórica.

La cultura establecida en la zona del Valle “Nido Verde” se debe considerar como un legado histórico, que debemos entender como “La herencia cultural de sociedades desaparecidas, que desde los inicios del poblamiento humano ocuparon el territorio colombiano” y está constituida por el conjunto de creaciones materiales y manifestaciones inmateriales acumuladas a través del tiempo. Dicho patrimonio y su estudio deben servir para la comprensión de la evolución histórica de la formación de Iza como ejemplo de un proceso que fundamenta la identidad colombiana.

De acuerdo a la Ley 397 de 1997, Ley 1185 de 2008 y Decreto 763 de 2009, le fue formulado el Plan Especial de Manejo y Protección-PEMP y aprobado por el Ministerio de Cultura mediante Resolución 1811 de junio de 2015; como instrumento de planeación y gestión del Patrimonio Cultural Municipal, y protección, conservación y sostenibilidad del Bien de Interés Cultural-BIC.

FERNANDO DÍAZ GÓMEZ

MARÍA LIGIA BALLESTEROS BARRETO

Historiadores

Municipio de Iza – Boyacá



403 visualizaciones0 comentarios

Comments


El Extranews, premio internacional de periodismo, otorgado por "FENALPRENSA" Colombia

bottom of page